Cloración tradicional vs cloración salina: qué método elegir
La nueva instalación de una piscina comunitaria o particular conlleva pensar en qué método de desinfección utilizaremos para el agua de la misma: cloración salina o cloración tradicional.
Es importante conocer en qué consisten estas dos formas de cloración más utilizadas y decidir cuál será la que utilicemos en nuestra piscina, pues tendrá distintos requerimientos y necesidades.
Para que conozcas un poco más las dos formas de cloración más habituales, en este post te explicamos tanto la cloración tradicional como la cloración salina.

Qué es y cómo se realiza la cloración tradicional
La cloración tradicional es la desinfección del agua añadiendo al medio acuoso un compuesto químico de cloro con el fin de desinfectar el medio acuoso y mantener la salubridad. Esta se puede hacer tanto con hipoclorito sódico en formato líquido, como con pastillas concentradas como el tricloro, el cual soporta mejor la luz solar y no altera el pH.
Dentro de este método, hay dos procedimientos habituales de cloración que se suelen realizar. Por un lado, la cloración de choque, usada al inicio de temporada para la desinfección inicial y en ocasiones en las que se requieran durante la temporada. Por otro lado, se usan los tratamientos de cloración de acción continuada o liberación progresiva, usados para el mantenimiento diario durante la temporada. En ambos casos, los procesos se pueden realizar de forma manual o automatizada con equipamiento a tal efecto.
Esta cloración se debe realizar con unos niveles concretos de pH del agua, pues fuera del intervalo de entre 7,2 y 7,8, la cloración será menos eficaz, perdiendo su poder desinfectante y, consecuentemente provocaría un derroche de producto. Para evitar esto es necesario hacer uso de los reguladores de pH existentes en el mercado.
Ventajas de la cloración tradicional
Una de las principales ventajas es la menor inversión inicial, aunque a largo plazo el coste será mayor, pues habrá que incorporar periódicamente productos químicos.
Posee mayor posibilidad de automatización en los equipamientos de cloración para la emisión de los distintos productos y el control de todos los niveles para la mejor adecuación de los mismos. Si este método se usa de forma automatizada, se obtiene un gran control del medio acuoso y de su composición físico-química.
Ante piscinas de dimensiones grandes, el coste inicial será bastante menor que en una instalación de cloración salina, pues el coste de sus equipamientos va en relación directa a las dimensiones, y son elementos más caros que con el método tradicional, especialmente por los materiales de fabricación.
La última es una menor renovación de ciertos elementos, pues la célula electrolítica del sistema salino debe ser renovada como máximo al de 3 años.
Desventajas de la cloración tradicional
La principal desventaja de este método de cloración es una mayor inversión a largo plazo, pues los productos químicos tendrán un mayor coste acumulado a lo largo del tiempo.
Otro inconveniente que podemos detallar es la posibilidad de una mayor irritación en los ojos de los bañistas, o mayor irritación en la piel. No obstante, realizar adecuadamente las mediciones, una adecuada mezcla y llevar los controles periódicos disminuirá este riesgo al mínimo.

Qué es y en qué consiste la cloración con sal
La cloración salina es un proceso por el que se añade cloruro sódico (sal común) al agua de la piscina y mediante un equipamiento, se realiza la separación del cloro y el sodio (electrólisis).
Mediante el proceso de cloración salina, que se realiza mediante electrólisis, se obtiene el cloro necesario para la desinfección del agua de una piscina o instalación acuática.
Para ello, se utilizan unos electrodos que determinan la producción de cloro, y el nivel de sal en el medio acuoso, que debe ser de entre 4 y 6 gramos por litro, por lo que los usuarios casi no notan la disolución.
